SENEGAL, PAISAJE HUMANO (1)

DIA 26 DE MARZO. DUODÉCIMO DÍA DE CONFINAMIENTO. ¡VAMOS ALLÁ!  .

VIAJES EN TIEMPO DE CORONAVIRUS.

HOY EMPIEZO UN NUEVO PROYECTO. QUIERO COMPARTIR EN ESTA PÁGINA UN RELATO DE VIAJES. HACE  DOS AÑOS TUVE LA SUERTE DE CONOCER SENEGAL Y ESTAS FUERON MIS IMPRESIONES. 




SENEGAL, PAISAJE HUMANO .(1)

I.- DAKAR-ISLA DE GORÉE- LAGO ROSA.



Había comenzado los preparativos del viaje con una excitación inusitada. Estaba inquieta, preocupada; la prescripción de las vacunas, el miedo a lo desconocido, la leyenda negra sobre el contagio de enfermedades tropicales, había conferido un carácter especial a esta incursión por el continente africano. Superadas las primeras pruebas, intenté limpiar mi cabeza de los pensamientos negativos que me acechaban. Ahora prepararía con sumo cuidado un escueto equipaje, la medicación de los por si acaso, el repelente de mosquitos y los pequeños obsequios adquiridos para regalar a los niños senegaleses.

Aterrizamos en el aeropuerto Blaise Diagne, Dakar, cuando ya había anochecido. Las luces de la capital  se ven mortecinas allá a lo lejos. Mientras recorremos los kilómetros que nos separan de la ciudad, Ibran, el guía que nos conducirá por el país, nos pone en situación explicando, en líneas generales, la historia del pueblo senegalés, tan castigado en el pasado por la trágica historia de esclavitud. Ahora se asoman a un poco prometedor futuro; las  potencias extranjeras siguen explotándolos como mano de obra barata y están gobernados por políticos  que  permiten la existencia de un país abocado a la miseria y a la desidia. Me sorprende esta catastrófica visión. Yo tenía entendido que Senegal era uno de los países del Sahel que había empezado el camino del desarrollo.

 A través de las ventanas de la furgoneta se puede ver un amasijo de construcciones inacabadas, monótonas, ocres como la tierra de sus calles sin asfaltar. De vez en cuando nos llama la atención un derroche de luz concentrada en un polideportivo privado de reciente construcción, en medio de la nada, fruto, según el guía, de los afanes especuladores y del capital chino que está entrando con fuerza en  el mercado senegalés. Circulamos por la única autopista privada del país que funciona a golpe de peajes. Dice Ibran que, como casi todo, está gestionada por empresas francesas.
Nos acomodamos en el  hotel  deseando descansar para emprender,  temprano en la mañana, nuestro auténtico periplo senegalés.

El primer contacto con Dakar es breve; apenas un ligero paseo por sus calles sembradas de tenderetes con toda clase de mercancías: ropa, telas de variados y vistosos estampados y colores, puestos de fruta, legumbres, zapatos hacinados, bolsos, piezas de carne colgada de ganchos en improvisadas carnicerías, talleres de sastres con sus máquinas de coser…Y sandías, muchos puestos de sandías… Y así, sorteando el caos circulatorio, llegamos al puerto para coger el ferry que nos lleva hasta la isla de Gorée, declarada Patrimonio de la Humanidad, y donde pudimos conocer la dura historia esclavista del país en La maison des esclaves,  convertida hoy en museo. Me conmueve ese lugar, antiguo enclave militar y rico almacén de esclavos; ese lugar sin retorno donde, según cuentan los cautivos, veían por última vez la luz de su tierra natal.

 Un paseo por sus calles con casas pintadas de estilo colonial, nos hace olvidar la tragedia y nos sumerge en el sosiego de un pueblo que vive de cara al mar; nos encontramos con pescadores que posan ante nuestras cámaras, orgullosos de sus capturas; niñas que regresan del colegio; más allá una mujer machaca mijo, mientras que chicas jóvenes hacen la colada inclinadas sobre  baños de plástico en torno a plazuelas, donde el principal protagonista es el árbol que arropa con su sombra los calores de la época. Y ya, para el turismo, aparece la Gorée bohemia llena de artistas que exponen sus obras ante los paseantes, pequeñas tiendas y coquetos restaurantes cuyos platos fuertes son los frutos de la mar.

Retomamos el ferry de vuelta a Dakar para enseguida iniciar la visita al famoso Lago Rosa. Hoy el cielo no está por la labor, las nubes impiden el reflejo rosa en sus aguas. Barcas varadas en la orilla y  montículos de sal extraída del lago componen un paisaje curioso. Más adelante montamos en un todoterreno antiguo y oxidado. El conductor nos hace una pequeña ruta queriendo emular una carrera del desaparecido Rally París – Dakar. Ruge el viejo cacharro subiendo dunas y bajando terraplenes; ante nuestros gritos, el joven que conduce, se ríe orgulloso de su hazaña…De pronto se hace la calma y nos topamos con una playa inmensa. Siempre es interesante el encuentro con el mar.(CONTINUARÁ)

ISLA DE GORÉE

PESCADORES ORGULLOSOS DE SUS CAPTURAS.

ARTISTAS EN GORÉE

NIÑA LAVANDO EN LA CALLE.

LA CASA DE LOS ESCLAVOS
PUERTA DE SALIDA A LOS BARCOS NEGREROS

MUJERES VENDIENDO EN EL LAGO ROSA

PANORÁMICA DEL LAGO ROSA

ENCUENTRO CON EL MAR.


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